miércoles, 14 de julio de 2021

Secundino Delgado (Tenerife, 1867 – 1912)

Tabaquero, político, periodista, escritor y poeta.


Mi patria (Fragmento)

Si el sol que primero vi

fue el de mi Patria Nivaria,

¿qué quiere España de mí?

¿Yo olvidar donde nací,

por la madrastra arbitraria?

 

¿Quién, que en las Afortunadas,

por su fortuna naciera,

viéndolas pobres, diezmadas,

de otro pueblo esclavizadas,

su libertad no quisiera?

 

Yo, que a mi Patria venero,

yo que venero su historia

desde los cantos de Homero,

¡antes que España prefiero

de mis Guanches la memoria!

 

Cuando mis montes paseo

y sus campiñas contemplo,

me parece que los veo

y se aumenta en mí el deseo

de imitar su digno ejemplo.

 

¡Noble raza! Si caíste

ante tus conquistadores,

ante la historia subiste

que hasta en la muerte supiste

despreciar los invasores.

 

¡Ay mi Guanche! Yo te admiro

cual fanático a su Dios;

cual tú, yo también suspiro

por aquel suelo querido

que inmortalizó tu adiós.

 

La injusticia se cebó

contra tu altiva inocencia

y ni el crimen reprobó.

‘Horda odiosa y sin conciencia

que la Patria nos robó!

Secundino Delgado

Imagen:https://www.google.com/

jueves, 8 de julio de 2021

Ana María Navales (Zaragoza, 1939 – Borja, 2009)

Doctora en Filosofía y Letras, fundadora de la revista de poesía Albaida, escritora y poeta. Entre sus obras: ‘Junto a la última piel’, ‘Los labios de la luna’, ‘Travesía del viento’, ‘Tres mujeres’ y ‘La amante del mandarín’.


Mi palabra, desorden de humo y vigilia

 

Mi palabra desorden de humo y vigilia

Interroga al tiempo a quien se entrega

como un débil junco junto al río.

Se hiere en la vida, dulce y violenta,

y llora y ríe en su huerto cerrado,

con los pies en el rescoldo de la calma


Busco un poema sin tiempo

 

Busco un poema sin tiempo,

sin amores y sin muerte,

sin noches ni amaneceres,

sin infancia y sin gaviotas;

en el que no haya lugar

para los sueños, y el sol

se burle de las palabras.

Busco un poema desnudo,

sin murmullos ni testigos,

un poema, sólo uno,

como un ángel de la guarda

que me salve de la vida.

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jueves, 1 de julio de 2021

 Violeta Parra (San Carlos, Chile, 1917 - Santiago de Chile, 1967)

Ceramista, pintora, escultora, bordadora y canto-.autora, hermana de Nicanor Parra. Se suicidó con un disparo en la cabeza a los 49 años.

Entre sus composiciones, ‘Paloma ausente’, ‘Arriba quemando el sol’, ‘Violeta ausente’, ‘Corazón maldito’, ‘El gavilán, gavilán’, ‘Según el favor del viento’, ‘Gracias a la vida’ y ‘Volver a los 1'

 

Maldigo del alto cielo

 

Maldigo del alto cielo

la estrella con su reflejo,

maldigo los azulejos

destellos del arroyuelo,

maldigo del bajo suelo

la piedra con su contorno,

maldigo el fuego del horno

porque mi alma está de luto,

maldigo los estatutos

del tiempo con sus bochornos,

 cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera

de los Andes y la Costa,

maldigo, señor, la angosta

y larga faja de tierra

también la paz y la guerra,

 lo franco y lo veleidoso,

maldigo lo perfumoso

porque mi anhelo está muerto

maldigo todo lo cierto

y lo falso con lo dudoso

 cuánto será mi dolor. 

Maldigo la primavera

con sus jardines en flor

y del otoño el color

yo lo maldigo de veras;

a la nube pasajera

la maldigo tanto y tanto

porque me asiste un quebranto.

Maldigo el invierno entero

con el verano embustero,

maldigo profano y santo,

cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria

figura de la bandera,

maldigo cualquier emblema

la Venus y la Araucaria

el ritmo de la canaria,

el cosmos y sus planetas,

la tierra y todas sus grietas

porque me aqueja un pesar,

maldigo del ancho mar

sus puertos y sus caletas,

cuánto será mi dolor.

 Maldigo luna y paisaje,

los valles y los desiertos,

maldigo muerto por muerto

y el vivo de rey a paje,

el ave con su plumaje

yo la maldigo a porfía,

las aulas, las sacristías

porque me aflige un dolor,

maldigo el vocablo amor

con toda su porquería,

cuánto será mi dolor. 

Maldigo por fin lo blanco,

lo negro con lo amarillo,

obispos y  monaguillos, 

ministros y predicandos

yo los maldigo llorando;

lo libre y lo prisionero,

lo dulce y lo pendenciero

le pongo mi  maldición

en griego y en español

por culpa de un traicionero,

cuánto será mi dolor.

viernes, 25 de junio de 2021

Francisca Páez de Colindres

Poetisa española del siglo XVII.


Sátira

 

A el casi Presidente,

que en su boca ermitaño trae un diente;

a el buen hijo del siglo,

que siempre tuvo cara de un vestiglo,

ministro vigilante

que destierra otra vez el guardainfante,

salud, si puede dársela un doliente,

dama que mucho siente

verse tan descurtida

que parece visión de la otra vida,

si bien mujer honrada

que andino de jubón abigarrada

sin publicar ni descubrir el pecho

que todo vicio sirve de cohecho.

Por cierto, amigo mío,

que ha sido este orden nuevo desvarío,

que las bien puestas faldas

no son escandalosas como espaldas

lucientes, blancas, tersas y bruñidas,

tiranas de las bolsas y las vidas,

ni pechos despechados,

salsa que pone el diablo a los pecados,

a quien con gran donaire un caballero

llamaba el pecadero.

En Galicia los trajes

incultos, toscos, pobres y salvajes,

muy bien los visteis cuando

fuisteis en Lugo obispo venerando,

antídoto no son de la lujuria

pues en aquel país tiene más furia;

de que se sigue que en aquesta tierra

no es causa el guardainfante de esta guerra.

Mala gente son hombres y mujeres

propia pensión a ilícitos placeres.

Aquí las burlas dejo

y me transformo en uno del Consejo.


Imagen:https://www.google.com/s

sábado, 19 de junio de 2021

Francisco de Quevedo (1580 - 1645)

Es más reconocido como prosista que como poeta. Sin embargo, es uno de los mejores poetas de la lengua castellana. Toda su producción emana pesimismo y desengaño, por lo que quizá sea el poeta más representativo del Barroco.

Amor constante más allá de la muerte

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra, que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora, a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria en donde ardía;

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa;

 

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

médulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejarán, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrán sentido.

Polvo serán, mas polvo enamorado.

Si nos fiamos de Dámaso Alonso, este soneto de Quevedo “es  seguramente el mejor soneto de Quevedo y, probablemente, el mejor soneto de toda la literatura española”.

El Conceptismo propio de Quevedo dificulta una primera comprensión.

En el primer cuarteto habla de la muerte y merecen especial atención la antítesis del segundo verso y el hipérbaton del tercero y cuarto.

La adversativa “mas” del segundo cuarteto pretende oponer a la muerte el deseo de permanencia. Con la “ribera” alude al mito del río Leteo que separaba el río de los vivos al río de los muertos. Otra antítesis adorna el tercer verso.

En el primer terceto la pasión del amor domina lo físico y el segundo terceto insiste en la superación de la muerte.

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sábado, 12 de junio de 2021

 Haikus otoñales


I

Aire serrano,

con abrazo de amigo

¡qué hondo hieres!

 

II

Entre pinares

de par en par caminos

hacia el ensueño.

 

III

Atardeceres.

El silencio en los valles

cuenta secretos.

 

IV

No hay soledades

donde las aves cantan

y ríen flores.

 

V

Mansos rebaños

sin perros, sin esquilas,

hallan sus pastos.

 

VI

Sólo rastrojos

nos hablan de los trigos

que fueron verdes.

 

VII

La luz de ocaso

intenta cobijarse

bajo las ramas.

 

VIII

La humilde fuente

huye sin revelarnos

que será río.

 

IX

Con cuánta angustia

la rama desgajada

cae del árbol.

 

X

Los campos tienden

invitando a la nieve,

sábanas pardas.

 

XI

Fingen dureza

las nubes: los pinares

mienten blandura.

 

XII

Vuelan adioses

por calles polvorientas

y cielos altos.

 

Joana Raspall

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lunes, 7 de junio de 2021

Miguel Sánchez-Ostiz (Pamplona, Navarra,1950)

Licenciado en Derecho, narrador, ensayista y poeta.

Entre sus obras, “Tanger Bar”, “La caja china”, “Zarabanda”, “Pórtico de la fuga”, “Carta de vagabundos” y “Deriva de la frontera”.


Lluvia, siempre lluvia de abril


lluvia, siempre lluvia de abril,

lenta, adormecedora.

Me esfuerzo en pensar tierras más

cálidas.

Ignoro cómo son, cuáles sus

colores

y sus luces. Sólo sé de relatos

de viajeros, de vidas de otros.

Fuera de esta lluvia, de este jardín

en el que ya verdean los tilos

y de alguna de las cosas

que tan tenazmente amé,

y que ya la carcoma, los roedores,

la humedad,

que sé yo, están destruyendo, como

a mí mismo

otos males menores, no conozco

gran cosa.

 

Miguel Sánchez-Ostiz

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