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viernes, 22 de febrero de 2019



 Cien años de soledad

La Idolatría de Aureliano y Amaranta Úrsula o el Juego de las Muñecas.

“Mientras él amasaba con claras de huevo los senos eréctiles de Amaranta Úrsula, o suavizaba con manteca de coco sus muslos elásticos y su vientre aduraznado, ella jugaba a las muñecas con la portentosa criatura de Aureliano, y le pintaba ojos de payaso con carmín de labios y bigotes de turco con carboncillo de las cejas, y le ponía corbatines de organza y sombreritos de papel plateado. Una noche se embadurnaron de pies a cabeza con melocotones en almíbar, se lamieron como perros y se amaron como locos en el piso del corredor y fueron despertados por un torrente de hormigas carniceras que se disponían a devorarlos vivos.”

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G.G.Márquez en su monumental “Cien años de Soledad”.
Aureliano y Amaranta Úrsula son la última pareja de la larga familia de los Buendía, antes de la desaparición de Macondo. Paradógicamente Aureliano ya no es un Buendía.
Es un amor incestuoso entre tía y sobrino y paradójicamente también nos asegura el autor que entre los incontables amores que tienen lugar a lo largo del relato, éste es el único verdadero.
La Soledad es la protagonista de estos cien años. Y esta soledad consiste en la falta del verdadero amor por parte de todos los personajes. Y otra vez paradógicamente desaparece la soledad cuando desaparece Macondo y descubre el amor su última pareja.
En cada capítulo Márquez nos transporta hacia lo exagerado y una vez allí instalados, nos deja disfrutando de su “normalidad”. ¿Qué si no por ejemplo el gorro de papel y el torrente de hormigas?

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sábado, 22 de septiembre de 2018


 Lenguaje musucal

Una pequeña muestra del lenguaje musical, jitanjafórico, glíglico… Esta vez lo deja caer en una pequeña dosis Gabriel García Márquez en su obra cumbre “Cien años de soledad”.
Es ya muy avanzada la novela, en el tiempo en que aparecen en casa de los Buendía los 17 Aurelianos al mismo tiempo y sin ponerse de acuerdo, cuando Aureliano Segundo (otro Aureliano) bisnieto ya de José Arcadio y Úrsula, fundadores de Macondo, se casa con Fernanda.
A Amaranta la tía-abuela de Aureliano Segundo, solterona empedernida, le cae muy mal Fernanda desde el primer instante que la ve y en un momento determinado tiene lugar la siguiente escena:

“Amaranta se sintió tan incómoda con su dicción viciosa, y con su hábito de usar un eufemismo para designar cada cosa, que siempre hablaba delante de ella en jerigonza.
-Esfetafa –decía- esfe defe lasfa quefe lesfe tifiefenenfe asfacofo afa sufu profopiftiafa mifierfedafa.
Un día, irritada con la burla, Fernanda quiso saber qué era lo que decía Amaranta, y ella no usó eufemismos para contestarle.
-Digo –dijo- que tú eres de las que confundes el culo con las témporas.”

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