martes, 5 de noviembre de 2019


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Fernando Merlo (1952 - 1981)

Poeta nacido en Málaga. Está incluido en la antología “Degeneración del 70. Poetas heterodoxos andaluces”.

Inconformista y transgresor, su obra “Escatófago” recoge sus poemas publicados.

Con apenas 29 años apareció muerto con una jeringuilla clavada en su brazo.



A mis venas

Estos cauces que ves amoratados
y de amarillo cieno revestidos,
eran la flor azul de los sentidos,
que hoy descubre sus pétalos ajados.

Besos verdes de aguja en todos lados
hieren la trabazón de los tejidos
y denuncian los brazos resentidos,
la enigmática piel de los drogados.

Las que llevan vida y alimento
son tibias cobras de veneno breve,
blanco caballo con la sien de nieve.


Trotando corazón y sentimiento
que por las aguas de la sangre vierte
con rápido caudal de lenta muerte.

F. Merlo
……….
Tremendo soneto de alta calidad literaria y de un contenido impaciente. Es estremecedora la crudeza con que cuenta su propio drama personal.

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Lúcido

ayer precipitose la cornada
el fuego hacia la ingle atravesando
no sé qué carne mía o de ninguno
el coñac ensartado la vesícula

abierta ¿hay más muerte en una espalda?       
mi barco hace agua y la destila
no es el llanto del ojo no es el ojo
el pelo no es el pelo no es el pelo

ni la raíz tampoco no es el pelo
ay el ojo ay el pelo desnúdense
señores ha llegado la hora séptima

desnúdense la piel vagina abajo
ganglio pulmón desnuden las arterias
desnúdense señoras ya hemos muerto

F. Merlo
………..
En este poema ignora los signos de puntuación y las mayúsculas. Sólo hace uso de las tildes y de un signo de interrogación. Soneto sin rima, pero con versos medidos. Endecasílabos perfectos, rítmicos y elegantes.
El contenido, duro como acostumbra.

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Un cigarro de kifi

un cigarro de kifi se te fragua en el dedo
para después despertarse alegre

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo       
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo  ah la cabeza
herida

despliega las alas convulsas
al ala fría enmudece                       
habla luego
ala franca para ese amor
ala bella tu cuello
venas procurando venas
avanzando radiante                
óyelo

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza       
fermentando de nuevo    ah la cabeza
herida    ah la cabeza herida    ah la cabeza

F. Merlo
...................
Original mezcla de versos polimétricos, donde los alejandrinos aparecen en perfecta combinación con algunos endecasílabos y otros de arte menor, logrando un todo armónico y de un ritmo acompasado y agradable.

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jueves, 31 de octubre de 2019


Romance

Huid de amor, zagalejas;
huid si vivir queréis,
que verme morir amando
escarmiento os puedo ser.
No fiéis de sus caricias,
no de sus gustos fiéis,
que cual sirena engañosa
regala para ofender.
Huid de sus tiranías,
que, disfrazadas, tal vez
áspides son entre flores,
si flores al parecer.
En los tormentos que paso
cerca el ejemplo tenéis;
miradme y veréis, zagalas,
este enemigo quién es.
Mirad la tristeza mía
y en ella conoceréis
su tirano maltratar,
mi continuo padecer.
Mirad mis lágrimas tristes
y en su corriente veréis
desde tirano lo injusto,
desde traidor lo cruel.

Violante do Ceo

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sábado, 26 de octubre de 2019

 Canción del pirata

CON diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín:
bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo el mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa.
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente, Estambul.

“Navega, velero mío,
sin temor;
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
(…)

Espronceda
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¿Quién no conoce “La canción del pirata”? ¿Quién no sabe de memoria, al menos la primera estrofa?
Merecía la pena recordar una vez más este poema tan popular, por lo menos un buen trozo de él.
José de Espronceda (1808 – 1842) nació en Almendralejo (Badajoz). Si hay un poeta representativo del Romanticismo, éste es Espronceda.
Tiene dos poemas narrativos extensos: “El estudiante de Salamanca” y “El diablo mundo”. Tiene además muchos poemas cortos, que él llamó “Canciones”. Además de “La canción del pirata”, son conocidos “La canción del cosaco”, “El verdugo”. “El reo de muerte”, “El mendigo”… Personajes todos ellos marginados o excluidos de la sociedad. En este sentido puede decirse que es un antecedente de la llamada poesía social.

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lunes, 21 de octubre de 2019


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Ana Inés Bonnin Armstrong (Ponce, Puerto Rico, 1902)


Pintora, música, dramaturga, ensayista y poeta.

Entre sus premios, el “Juan Alcóver” y el “Ciudad de Palma”.

Entre sus obras, “Luz de blanco”, “Fuga”, “Poema de las tres voces”,  “La calle” y “Compañeros de ruta”.


Hombres descalzos

Grávida luz, me hiere tu silencio;
quéjate, grita, rompe la sangre
con un  feroz escalofrío.
Será la muerte, sí, pero no importa.
¡Morir hasta que el mundo resucite!
Morir hasta que sean en el mundo
los hombres recorriéndolo descalzos:
¡La humanidad por fin enriquecida!

Hombres descalzos;
por su planta desnuda, justos, buenos.
Hombres que al ir andando en carne viva
sintieron el dolor de cada hombre
latir en cada piedra que rozaran;
sintieron cada gota de rocío
temblar a cada sed, a cada lágrima,
morir a cada muerte, y gota a gota,
encadenando así nuevos rocíos.

Hombres descalzos;
por su planta desnuda,

sobre la tierra lentos y seguros,
como una enredadera sorprendente,
como si Dios sus águilas postrase,
y fueran en el mundo las palomas.

Ana Inés Bonnín Armstrong

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¡Si yo no te pido tanto!

¡Si yo no te pido tanto!
Amor es lo que pido.
Briznas de amor para esta sed del mundo,
tan grande y tan sumisa.
Un diminuto amor, pero constante,
que dé su mano al que su mano tienda,
que limpie las miradas y los ojos
llene de dulcedumbre.
Algo de mor en esos corazones
que no aman a los niños,
que son capaces de cegar un pájaro,
de aplastar las hormigas.
Algo de amor, apenas un murmullo
de amor en cada pecho de criatura
hacia todos los seres,
hacia todas las cosas.

¡Si yo no pido tanto!
Briznas de amor para esta sed del mundo.

Ana Inés Bonnín Armstrong

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Tú venías

Tú venías.
Sobre un mar infinito de lumbre venias soñando.
Y en tus ojos, despierta, venía la flor en su nieve.
Tantos pájaros eran contigo, que arpegios gozosos
imantaron la seca llanura, ¡y todo fue vuelo!
Fue en el aire canción de azucena tejiendo su encaje.
Fue una danza de luz en espigas fervientes, despacio.
Fue clamor de rocíos abiertos a grávidas lunas
que soñaban tu aurora imposible, tan ansiado rescoldo.
Pude verte, sin ti, junto al eco de aquella “fontana”,
tu “bendita ilusión” abrazándote ya sin huida.
¡Pude verte!
¿Qué umbral te retrajo de mí? ¡Qué desiertos
sobre el mundo mis ojos, poetas! Y, oí tu lirada.
La escuché, derrotando caminos, abriéndome cauces
donde ardía la gota de agua, minúscula y firme,
donde todo, la tierra y el cielo, mi nombre y tu mano,
era, ¡y eran! Por ser con ternura de rosa y de nieve.
Uno a uno se alzaron los nidos.
¡Uno a uno! ¡Qué mor en tus ojos, poeta, qué amor!
¡Cuántos pájaros eran volándote!

Y venías.
Sobre un mar infinito de lumbre venías soñando.

Ana Inés Bonnín Armstrng

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martes, 15 de octubre de 2019


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 Maite Dono (Vitoria, 1969)

Narradora, dramaturga, música y poetisa.

Entre sus obras, “Manta de sombra”, “O mar vertical” “Desilencios” y “Poemas de Mamachán o de cómo prodecen os fardos”.



Poema finale

Distingo los cerrojos de las puertas francas pero prefiero los cerrojos.
Distingo la misericordia de la comida asquerosa pero prefiero la comida asquerosa.
Distingo la soledad de su cuerpo abierto, ofrecido pero prefiero estar sola.
Distingo los conejos ciegos y carcomidos
de las espabiladas ardillas
pero prefiero mil veces os conejos ciegos y carcomidos.
Distingo las lagunas sucias e insalubres de los grandes bosques
y los grandes ríos
pero refiero las lagunas sucias e insalubres (…)
Recoged mis huesos cuando os llame.
Cuando diga que el sol ha herido la estancia y abrasado mi cuerpo.
Cuando diga que huele en exceso a clorofila.
Nunca os he amado.


Es extraño
ya he sucedido
Nada siento
Una gaviota dibuja a plumilla
Cuatro líneas paralelas de cable de tender
Vacías.

Maite Dono

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