jueves, 25 de mayo de 2023

Claribel Alegría (Estelí, Nicaragua, 1924)

Ensayista, narradora y poeta. Vivió en El Salvador desde pequeña y se sintió salvadoreña. Amante de la libertad y de la tolerancia, fue una poetisa comprometida social y políticamente.

Entre sus premios, el de Poesía Casa de las Américas.

Entre sus obras, “Anillo de silencio”, “Vía única”, “Variaciones en clave de mí”, “Umbrales· y “Ojo de cuervo.”

El muro de las sonrisas

Cuando el amor se aja

se marchita

se te vuelve amarillo

no hay remedio

sólo te queda

la sonrisa.

Cuando te sientes sola

entre sus brazos

y tu piel es frontera

y no te brota el llanto

sólo te queda

la sonrisa.

Cuando el canto se oxida

y el paisaje

y todo lo vivido

es un espectro

tu único refugio

es la sonrisa:

ese muro cerrado

impenetrable

sin ayeres

sin hoy

y sin mañanas

donde todos los sueños

se hacen trizas.

Por las noches

Por las noches

en sueños

más de un amigo muerto

resucita

al despertar

me pregunto

si ellos también

me han soñado.

¿Cómo será el encuentro?

¿Cómo será el encuentro?

Descarnados los dos

sin tu mirada

sin mis labios

posándose en los tuyos.

Partículas de luz quizá seremos

que se atraen

se buscan

se amalgaman.

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sábado, 20 de mayo de 2023

Rafael-José Díaz (Santa Cruz de Tenerife, 1971)

Licenciado en Filología Hispánica, profesor, traductor, escritor y poeta.

Entre sus obras, “El canto en el umbral”, “Los párpados cautivos”, “Detrás de tu  nombre” y “Jardín del horizonte”.

Noche de sueños

Yo sé a quién amo; sé que no me engañan

los fragmentos de sueños sucesivos

que aletean perdidos en la oscura

mañana en que despierto cada día

y que recojo con mis manos torpes:

 

en ellos vuelvo a verte, celebremos

un nuevo nacimiento del amor,

nos separamos mientras tu mirada

se adhiere, frágil y orgullosa,

a la mía como tantas otras veces.

 

Siento tu lengua en besos

que antes no sabías darme, acaso

porque ahora te invento como quise que fueras

o porque has aprendido, en este tiempo de ausencia,

a besar con el otro para hacerlo

mejor ahora conmigo, dejando que tu lengua

se enrede lentamente con la mía,

retirándola luego sin rudeza y entregándola

una vez más, húmeda, con todo

el ardor que has guardado, si los sueños no engañan,

en todos estos meses para mí.

 

Un patio de colegio, una parada

de autobús en donde tres, cuatro personas

depositan de pronto un cadáver de rostro

desfigurado, acaso el del amor

que ha muerto y del que huimos

cogidos de la mano hacia una nueva vida.

Amar es olvidar

la vida sin amor que fue como la muerte.

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domingo, 14 de mayo de 2023

Enrique Cebrián (Zaragoza, 1978)

Licenciado y doctor en Derecho, Licenciado en Ciencias Políticas, profesor, escritor y poeta.

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A las dos, serán las tres

Un hombre en su cocina,

por la noche,

escribiendo un poema.

Duda si servirse un vaso

de leche

o de ginebra.

Duda en un adjetivo.

Bebe un poco de leche

 -¿Verdad que no esperabais

este giro

en un poema mío?

- y busca un adjetivo.

‘A las dos, serán las tres’:

lo han dicho en la tele,

lo lleva repitiendo

la radio todo el día.

‘A las dos, serán las tres’: filosofía

 pura, siglos

y siglos

de literatura, religiones, magia.

Todo era, en el fondo, tan sencillo…

Cuando el reloj del microondas

marcaba las 13:59,

el hombre en su cocina

estaba a un paso

de hallar

ese adjetivo. Dos minutos más tarde,

eran más de las tres.

Y lo había olvidado.

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domingo, 7 de mayo de 2023

María Mercedes Carranza (Bogotá, 1945 – 2003)

Fue una periodista y poetisa colombiana. Entre sus obras: ‘Vainas y otros poemas’, ‘Tengo miedo’, ‘Maneras de desamor’, ‘Hola, soledad’ y ‘El canto de las moscas’.

Oración

No más amaneceres ni costumbres,

no más luz, no más oficios, nomás instantes.

Solo tierra, tierra en los ojos,

entre la boca y los oídos;

tierra sobre los pechos aplastados;

tierra entre el vientre seco;

tierra apretada a la espalda;

a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;

tierra entre las manos ahí dejadas.

Tierra y olvido.

Kavafiana

El deseo aparece de repente,

en cualquier parte, a propósito de nada.

En la cocina, caminando por la calle.

Basta una mirada, un ademán, un roce.

Pero dos cuerpos

tienen también su ocaso,

su rutina de amor y de sueños,

de gestos sabidos hasta el cansancio.

Se dispersan las risas, se deforman.

Hay cenizas en las bocas

y el íntimo desdén.

Dos cuerpos tienen

su muerte el uno frete al otro.

Basta el silencio.

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lunes, 1 de mayo de 2023

Noni Benegas (Buenos Aires, 1951)

Es licenciada en Filosofía y Letras, escritora, traductora y poetisa. Entre sus obras: ‘Animales sagrados’, ‘Lugar vertical’, ‘El beso’ y ‘La balsa de la Medusa’.

Cajas destempladas

 

Cajas destempladas

asesinas

mi esqueleto frío

plegado, sisado en cajas o cartones

en túneles o tornos

en cañones de escopeta

en estampido de cardúmenes

en jauría roedora

en papilla fértil

en deyección

sentina

y corredores últimos

la loba, el alma

la carnicera abstracta

el manillar de plata.

 

Hemos llegado hasta aquí

¿quién? Yo y mi sombra

y los trapos con que tapo los espejos

o estallo el fino azogue

en mil estrías que me desvían.

Esa soy, o sería,

quebrada y poca.

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lunes, 24 de abril de 2023

Víctor Jara Martínez (Nuble, Chile, 1932 – Santiago de Chile, 1973)

Músico, compositor y profesor, canto-autor, director de teatro y poeta.

De ideología comunista, fue un exponente claro de la llamada “Canción protesta” y de la “Nueva Canción Chilena”. Tras el golpe de estado que derrocó a Salvador Allende, Víctor fue detenido, torturado y asesinado por las fuerzas represivas de la Dictadura militar.

Te recuerdo Amanda

Te recuerdo Amanda

la calle mojada

corriendo a la fábrica

donde trabaja Manuel.

La sonrisa ancha

la lluvia en el pelo

no importaba nada

ibas a encontrarte con él

con él, con él, con él

son cinco minutos

la vida es eterna

en cinco minutos

suena la sirena

de vuelta al trabajo

y tú caminando

lo iluminas todo

los cinco minutos

te hacen florecer.

Te recuerdo Amanda

la calle mojada

corriendo a la fábrica

donde trabajaba Manuel.

La sonrisa ancha

la lluvia en el pelo 

no importaba nada

ibas a encontrarte con él

con él, con él, con él

que partió a la sierra

que nunca hizo daño

que partió a la sierra

 y en cinco minutos

quedó destrozado

suena la sirena

de vuelta al trabajo

muchos no volvieron

tampoco Manuel.

Te recuerdo Amanda

la calle majada

corriendo a la fábrica

donde trabajaba Manuel.

Manifiesto

Yo no canto por cantar

ni por tener buena voz,

canto porque la guitarra

tiene sentido y razón.

Tiene corazón de tierra

y alas de palomita,

es como el agua bendita

santigua glorias y penas.

Aquí se encajó mi canto

como dijera Violeta

guitarra trabajadora

con olor a primavera.

Que no es guitarra de ricos

ni cosa que se parezca

mi canto es de los andamios

para alcanzar las estrellas,

que el canto tiene sentido

cuando palpita en las venas

del que morirá cantando

las verdades verdaderas.

No las lisonjas fugaces

ni las famas extranjeras

sino el canto de una lonja

hasta el fondo de la tierra.

Allí donde llega todo

y donde todo comienza

canto que ha sido valiente

siempre será canción nueva.

jueves, 20 de abril de 2023

Randall Jarrel (Nashville, Estados Unidos, 1914 – Chapel Hill, 1965)

Crítico literario, escritor y poeta.

De naturaleza enfermiza, sufría desórdenes maniáticos. Una noche en la que paseaba por una calle con poca visibilidad, fue atropellado por un coche, causándole la muerte.

Entre sus obras, “The Woman at the Washington Zoo” y “The Lost World.”

Entre sus premios, el National Book Award.

La ametralladora

La sangre destrozada, la llama que persigue,

la máscara perforada y la granada florecida

no son aplacadas –ni la cara que ardió

donde enfocaron los reflectores;

 

en las manos soldadas está nuestra época

y nuestros destino en la cara de hule—

En el trípode del artillero , negro de aceite,

escupe y abre la boca la pitonisa.

 

La muerte del artillero en la esfera de plexiglás

 

Salí del sueño de mi madre en el Estado,

y me enrolé en su vientre hasta que el abrigo mojado

se me heló.

Libertado, a seis millas, del sueño de vida de la tierra,

me desperté al negro fuego antiaéreo y la pesadilla de los cazas.

Cuando morí me lavaron de la esfera con una manguera

Artillero

¿Me enviaron lejos de mi gato y de mi esposa

a un doctor que contó mis dientes y me empujó

hacia una línea en el llano hacia una cocina de hierro en una tienda?

¿Les cabecee a las moscas de las escuelas?

¿Y los luchadores se enrollaron dentro del rastro como conejos?

¿La sangre congelada sobre mí entablillado como una costra

ronqué, todo quieto y gris en la torreta

hasta que las palmeras fuera del mar se volvieron rosa con mi muerte?

¿Y los finales del mundo aquí, en la arena de una tumba

con todas mis guerras encima? ¡Cuán fácil ha sido morir!

¿Tiene mi esposa una pensión para tantos ratones?

¿Las medallas hicieron regresar mi gato a casa?

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