lunes, 2 de noviembre de 2026

Iscariote

Me dieron treinta monedas de plata

—creía merecer algo más que eso—

las tomé y luego los llevé hacía él.

¿Sin mí, qué hubiera sido de todo esto?

El huerto estaba oscuro. Y ellos

se lo llevaron, despierto, cansado.

Y aunque pálido, él se fue tranquilo.

Tomé el dinero y seguí mi camino.

Fue en la primavera, y las ramas que

elegí: recias, bellas y floreadas.

Éramos los dos frutos de un árbol.

Fue en la Pascua de casas encaladas.

Justo antes del sábat debió de ser:

todos se fueron, nosotros dos no.

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