jueves, 15 de noviembre de 2012

Rafael de León



 (Sevilla, 1908 – Madrid, 1982)




Escritor y poeta perteneciente a la “Generación del 27”. Es autor de innumerables letras para la copla. Más de cinco mil tiene registradas formando trío con Manuel Quiroga y Antono Quintero.
Entre sus libros de poesías, podemos citar “Pena y alegría en el amor”, “Jardín de papel” y “Amor de cuando en cuando”.
………






Romance de los ojos verdes

-¿De dónde vienes tan tarde?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo de ver unos ojos
verdes como el trigo verde.
El sueño juega y se esconde
en la plaza de mi frente;
cabalgo por las ojeras
de unos ojos en relieve.
El cuarto se va llenando
de mar, de barcos y peces,
acuarium improvisado
sobre el barniz de los muebles,
mientras que la media luna
de junio roja y solemne
se suicida sobre el filo
de la mañana que viene.
-¿De dónde vienes cantando?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo de ver unos ojos
verdes como el limón verde.
Por el río de la siesta
pasa un pregón hecho nieve
persianas atravesando:
Chumbos frescos, ¿quién los quiere?
La sábana de la cama
en silencio se defiende
amortajando suspiros
bajo la cal de sus pliegues
contra dos cuerpos desnudos
que su blancura oscurece;
muslos de trigo en mis muslos
brazos delgados y ardientes
que como ríos morenos
iluminados de fiebre
se precipitan sin pulso
por la llanura del vientre
en una lucha romana
de mirtos y de laureles.
-¿Dónde naciste? -En Tarifa,
¿Y tú? -En Sevilla.
Mis sienes
están preñadas de olivos
como tus ojos de verdes.
El silencio apuñalado
vuelve a sembrar las paredes
y un sueño de torres altas
y de relojes ausentes
sobre la cama cansada
echa su capa de nieve.
-¿De dónde vienes borracho?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo... vengo de la viña
y el olivarito verde.
-¿Qué mala hierba pisaste,
quién te atravesó las sienes
con ese mal fario...? ¡Dime!
-Son las cosas de la suerte,
unos la encuentran de espaldas,
otros la encuentran de frente,
y yo me encontré a sus ojos
verdes como el trigo verde.
-¿Quieres que te haga una taza
de hierbabuena caliente?
-Quiero su voz, luna y plata
diciéndome que me quiere.
-¿Quieres que te ate un pañuelo
y te lo anude a la frente?
-Quiero sus brazos de trigo
y su cintura de aceite.
-¿Quieres que cante una nana
para ver si así te duermes?
-Quiero sentirme en el cuello
su aliento de flauta breve.
-Entonces... mi corazón,
dime, ¡por Dios! lo que quieres.
-Quiero sus ojos. Sus ojos
verdes como el trigo verde,
como el limón y la albahaca,
como el mar y los cipreses,
como las almendras nuevas,
el romero y los laureles...
Si no me traes sus ojos,
¡dile que venga la muerte!

Rafael de León
.................
Probablemente menos conocido que la copla del mismo título, este romance rotundo y preñado de metáforas extraordinarias, cuenta el delirio y la enajenación que unos ojos verdes han provocado en el protagonista. Ahí queda por si alguna duda cabría tener acerca de la caliad literaria del poeta.
  OJOS VERDES
                I
Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba encenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.
 «Serrana, ¿me das candela?»
Y yo te dije: «Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré».
Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

                II
Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.
«Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá».
Yo te dije: «Estás cumplío,
no me tienes que dar na».
Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

Rafael de León

.............
Visto desde hoy, resulta muy curioso, ridículo y rancio cuanto se cuenta acerca de la censura con respecto a esta copla.
Parece ser que como la primera estrofa tiene lugar en un prostíbulo (mancebía), para burlar la censura sus interpretes hunbieron de modificar algunos versos. Algunas versiones decían: “Apoyá en la reja de mi casa un día”, en lugar del primer verso. Otra versión decía: “Apoyá en la trama de mi celosía...” Y hubo incluso intérpretes que cambiaron la primera estrofa entera.


sábado, 28 de abril de 2012

Mario Benedetti


Mario Benedetti (Paso de los Toros, 1920 – Montevideo, 2009)
Narrador, cuentista, dramaturgo, ensayista, autor de canciones y poeta uruguayo. Residió  por temporadas en Argentina y España.
Entre otros, obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía.
Destaquemos entre sus novelas “Gracias por el fuego”, y los poemarios “Inventario Uno” e “Inventario Dos”.
NO TE SALVES
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.

No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

M. Benedetti.
…………..
1º - Es un poema social, de compromiso. Es más exige al lector un compromiso una implicación activa para una salvación colectiva. No vale la salvación personal y el ni el refugiarse en ese rinconcito del mudo apartado donde sentirse bien
2º - El lenguaje sí es sencillo, el de la vida ordinaria, parece alejado de la tradicional lirica poética.
3º - Pero…rompe con la estética de la poesía consagrada?
Sin profundizar demasiado, aparecen a los ojos del lector unos cuantos recursos llamados poéticos y tradiconalmente admitidos:
- El primer verso es un perfecto ALEJANDRINO con sus dos perfectos hemistiquios bien marcados.
-Todos los demás versos son HEPTASÍLABOS medidos con la particulariad de que en tres ocasiones los divide en uno de cuatro y otro de tres (…ni nunca/ no te salves/;  pero si/ pese a todo/ ; y te salvas/ entonces), que sirve para romper la monotonía, pero no han salido porque sí, están bien pensados, calculados, bien medidos.
-A lo largo del poema sobrevuela una RIMA asonante  (en “ío”) apenas visualmente perceptible pero que queda adormecida en el oído esperando su aparición, que hace de forma distanciada pero que termina por volver y se agradece pues se hacía esperar.
-Otro recurso que contribuye al ritmo son sus versos ANAFÓRICOS. Prácticamente lo son todos.
-Y un POLISÍNDETON eficaz (repetición de la “y”) con el que consigue ir sumando una cantidad de elementos que logran el propósito del poeta por acumulación de convencer al lector con una sensación de apremio acelerado.
-Podemos hablar también del “pero si /pese a todo” introductor de la antítesis que en esta segunda parte irá estableciendo en PARALELISMO con los versos de la primera.
No hablemos de IMÁGENES, METÁFORAS y COMPARACIONES atrevidas que las hay (…párpados/ pesados como juicios/)

lunes, 16 de abril de 2012

MANUEL MACHADO


MANUEL MACHADO (1874 - 1947)
Sevillano y hermano de Antonio. Ambos colaboraron juntos en la creación teatral de ambiente andaluz como “La Lola se va a los puertos”, “La prima Fernanda”, “Las adelfas”, “Desdichas de la fortuna” etc. Fue un estudioso del cante flamenco y escribió poesías para ser cantadas en todos los estilos de este cante, como coplas, seguidillas y soleares.
……….
Cantares

Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía.
Cantares...
Quien dice cantares dice Andalucía.

A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.

La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.

No importa la vida, que ya está perdida,
y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.

Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte...
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.

Cantares. Cantares de la patria mía,
quien dice cantares dice Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.

Manuel Machado

Hay mucha gente que ignora la existencia de Manuel Machado como poeta. Todos los honores se los lleva Antonio. Merecidamente, pero es también injusto que su hermano Manuel sea tan poco conocido y apenas valorado, siendo como es un gran poeta.
Curiosa estructura en estrofas monorrimas, injertando el trisílabo que se repite como motivo.
…………..
VERANO

Frutales
cargados.
Dorados
trigales...

Cristales
ahumados.
Quemados
jarales...

Umbría
sequía,
solano...

Paleta
completa:
verano.

Manuel Machado
Una auténtica filigrana este sonetillo de versos trisílabos. Pinceladas de luz para describir el verano.
…………..

Retrato
Ésta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed…
Lo demás, nada… Vida… Cosas…  Lo que se sabe…
Calaveradas, amoríos… Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos. Ninguno… Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
Las mujeres…-sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.

Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente…
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza…
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo “chic” y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y mdio parisién –dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo…
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde… Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.

Manuel Machado
………………

En esta estructura predominan los versos alejandrinos con sus hemistiquios bien marcados y su composición es a base de pareados.

En el poema expone claramente su escala de valores. Gusta de la vida y de los placeres con elegancia cultivada y moderación. Prefiere lo tangible y placentero, lo presente y concreto a lo teórico, especulativo, etéreo e imaginativo.

Es un “Retrato” lleno de ironía, chispa, gracia sevillana y sentido del humor. El siguiente pareado es muy significativo:

“Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero”.

sábado, 7 de abril de 2012

De vita beata



En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

J. Gil de Biedma
……………

El poeta recoge el tema horaciano del “Beatus Ille”. Feliz aquel que se retira del trabajo del mundo, de las guerras, de las riquezas y, en contacto con la naturaleza, no aspira sino a vivir en paz.
Tuve un amigo que describía así al hombre feliz:








(…)
aquel que tumbado
a la sombra de un manzano.
después de bien comido,
saborea un habano
y echado a la bartola,
exclama con desdén:
“¡ruede la bola!”

martes, 3 de abril de 2012

Ángela Figuera Aymerich


Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902 – 1984)
Licenciada en Filosofía y Letras y Catedrática de Lengua y Literatura.
Formó el llamado “triunvirato vasco de la literatura de la post-guerra” junto con Blas de tero y Gabriel Celaya.
Entre sus obras, “Mujer de barro”, “Belleza cruel” y “Toco tierra”.
……..

Libertad

A tiros nos dieron cruz y raya.
En cruz estamos. Raya. Tachadura.
Borrón y cárcel nueva. Punto en boca.
Si observas la conducta conveniente,
podrás decir palabras permitidas:
invierno, luz, hispanidad, sombrero.
(Si se te cae la lengua de vergüenza,
te cuelgas un cartel que diga “mudo”,
tiendes la mano y juntas calderilla.
Si calzas los zapatos según norma,
también podrás cruzar a la otra acera
buscando el sol o un techo que te abrigue.
Pagando tus impuestos puntualmente,
podrás ir al taller o a la oficina,
quemarte las pestañas o las uñas,
partirte el pecho y alcanzar la gloria.
También tendrás honestas diversiones.
El paso de un entierro, una película
de las debidamente autorizadas,
fútbol del bueno, un vaso de cerveza,
bonitas emisiones en la radio
y misa por las tardes los domingos.
Pero  no pienses libertad,  no digas,
no escribas libertad, nunca consientas
que se te asome al blanco de los ojos,
ni exhale su olorcillo por tus ropas,
ni se te prenda a un rizo del cabello.
Y, sobre todo, amigo, al acostarte,
no escondas libertad bajo tu almohada
por ver si sueñas con mejores días.
No sea que una noche te incorpores
sonambulando libertad y olvides,
y salgas a gritarla por las calles,
descerrajando puertas y ventanas,
matando a los serenos y los gatos,
rompiendo los faroles y las fuentes,
y el sueño  de los justos, porque entonces
punto final, hermano, y Dios te ayude.

Ángela Figuera Aymerich
................

Es este un ejemplo de la llamada poesía social que tanto abundó a mediados del siglo pasado. De la buena poesía social, porque hubo otra de carácter panfletario que no ha quedado. Aunque sin nombrarlo expresamente hace referencia a la época de la posguerra en plena dictadura franquista.
Es un poema de denuncia, lleno de ironía, en perfectos endecasílabos blancos (no rimados).

viernes, 16 de marzo de 2012

Cruz Salmerón Acosta


Cruz Salmerón Acosta (Guarataro, Venezuela, 1892 – 1929)
Sufrió desde la más temprana juventud la enfermedad llamada mal de Hansen (lepra), por lo que se refugió en Manicuare, un pueblecito en la costa de la península de Araya. Su enfermedad le impedía escribir físicamente, por lo que tenía que dictar sus poemas, postrado en la cama.
Es conocido como “el poeta del martirio”.  Sus poemas reflejan la angustia y el dolor por sus limitaciones físicas. Desde su casa podía ver el azul del mar y el azul del cielo, color que en muchos de sus poemas toma protagonismo, con significados  cargados de melancolía. 

MIRÁNDONOS

Entre tus ojos de esmeraldas vivas
te miro el alma, de ilusiones llena,
como entre dos cisternas pensativas
se ve del cielo la extensión serena.

El colibrí de tu mirada riela
sobre el agua enturbiada de mis ojos,
y de tus célicas mejillas vuela
un crepúsculo rosa de sonrojos.

Hilo por hilo la ilusión devana
y urde sueños de fina filigrana
la araña de mi vaga fantasía.

Porque cuando me miras y te miro
sale volando tu alma en un suspiro
y embriagada de amor cae en la mía.

Cruz Salmerón Acosta

viernes, 9 de marzo de 2012

Luis Alberto de Cuenca


Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950)

Licenciado en Filología Clásica, ensayista y traductor, es hoy un poeta destacado del panorama literario español y unánimemente reconocido por la crítica literaria.
El cantante Loquillo ha interpretado alguno de sus poemas, musicados por Gabriel Sopeña, en su disco “ su nombre era el de todas las mujeres.
Entre sus obres, “La caja de plata”, “Elsinore”, “Scholia”, “Necrofilia” y “El hacha y la rosa”.


Nocturno

Apagaste las luces y encendiste la noche.
Cerraste las ventanas y abriste tu vestido.
Olía a flor mojada. Desde un país sin límites
me miraban tus ojos en la sombra infinita.

¿Y a qué olían tus ojos? ¿Qué perfume de oro
y de agua limpia y pura brotaba de tus párpados?
¿Que invisible temblor de cristales de fuego
agitaba la seda lunar de tus pupilas?

Recamaste la almohada con hilos de azabache.
Tejiste sobre el sueño un velo de blancura.
Eras la rosa pálida tiñéndose de rojo,
la rosa del veneno que devuelve la vida.

La blusa, el abanico, una pluma violeta,
el broche con la perla y el diamante en el pecho.
Todo abierto y en paz, transparente y oscuro,
sin dolor, navegando rumbo a tus manos frías.

Luis Alberto de Cuenca

………

Cuando vivías en La Castellana

Cuando vivías en la Castellana
usabas un perfume tan amargo
que mis manos sufrían al rozarte
y se me ahogaban de melancolía.
Si íbamos a cenar, o si las gordas
daban alguna fiesta, tu perfume
lo echaba a perder todo. No sé dónde
compraste aquel extracto de tragedia,
aquel ácido aroma de martirio.
Lo que sé es que lo huelo todavía
cuando paseo por la Castellana
muerto de amor, junto al antiguo hipódromo,
y me sigue matando su veneno.

Luis Alberto de Cuenca